CAJONES

01 diciembre 2016

#99 SOMBRAS DE AGUA de Félix G. Modroño

SOMBRAS DE AGUA
Félix G. Modroño
Editorial Algaida
400 páginas
#3 Saga Fernándo de Zúñiga
En el invierno de 1684, el doctor Zúñiga parte desde Valencia con destino a Venecia para cumplir con una importante misión diplomática.
Sin embargo, sus dotes como investigador han traspasado fronteras y el dux le encarga que averigüe lo que se esconde detrás de un mensaje anónimo que amenaza con el hundimiento de la ciudad.
Para ello contará con la ayuda de Elena Cornaro, la primera mujer reconocida con un doctorado universitario, quien ha organizado una reunión de científicos para debatir sobre la vigencia del pensamiento de Aristóteles. A ella acudirán desde Newton o Halley hasta Leibniz.
Inmerso en una Venecia fría y brumosa, marcada por los carnavales y la música, y con las mentes más brillantes de Europa a solo unos pasos de él, el doctor Zúñiga vivirá una de las experiencias más apasionantes de su vida.

Cuando leí La sangre de los crucificados supe que quería continuar con la saga de Fernándo de Zúñiga, así que en cuanto descubrí que el blog El universo de los libros y Libros que hay que leer organizaban la lectura conjunta de la tercera entrega, no tuve que darle muchas vueltas a la cabeza para decidirme, aún sabiendo que no me daría tiempo a leer el segundo libro antes de Sombras de agua. Volver a reencontrarme con el vizconde y viajar a Venecia para rodearme de grandes nombres de la Historia Universal era demasiado tentador para no arriesgarme a saltarme el orden de la saga. Así que, os comentaré mi experiencia lectora teniendo en cuenta que es ahora, después de finalizar este título, cuando estoy descubriendo Muerte dulce, es decir, el segundo libro.

¿Y qué os puedo contar? Pues que no es necesario seguir el orden estricto de los libros ya que cada uno teje un misterio que comienza y concluye en la misma prenda pero, eso sí, como suele ocurrir en muchas sagas, el devenir de los personajes principales marca un recorrido que comienza con la primera entrega y discurre a lo largo de las siguientes. Así que, sí, leer Sombras de agua antes que Muerte dulce me ha dado alguna que otra pista (he de reconocer que pocas) acerca de qué pudo haber acontecido a nuestros protagonistas después de desvelar el misterio de las tallas de los Cristos crucificados y antes de viajar a Venecia. Pero también tengo que reconocer que no ha enturbiado para nada mi experiencia al calor del título que hoy os traigo, y que poco lo está haciendo con mi lectura actual de Muerte dulce (la investigación central me atrapa lo suficiente como para restar importancia al hecho de ser conocedora de pequeños aspectos de la vida del elenco principal).

Fuente
Y una vez aclarado esto, me centraré en Sombras de agua. Y centrarme en ella supone repetirme si ya habéis leído mis impresiones acerca de La sangre de los crucificados. Repetirme porque volvemos a estar ante una historia donde el atractivo reside en los personajes que le dan vida, tanto reales como ficticios, y en la ambientación en la que discurre. Pero en este caso aún hay más. En este caso, uno de los mayores encantos que he encontrado ha sido la gran cantidad de "curiosidades" acerca de figuras y momentos históricos que he encontrado entre sus páginas. Desde los primeros pasos de Vivaldi de la mano de su padre, barbero y amante de la música, hasta un Stradivarius creador de violines; desde cómo sucedió el saqueo a Constantinopla hasta cuál fue el origen de la ciudad de Venecia. Sí, un nutrido grupo de datos la mar de interesantes que reflejan la extraordinaria labor de documentación del autor.

Un autor que deja bien claro que todas las prendas tejidas desde su ópera prima le han curtido en esto de bordar. Sí, ¡vaya si le han curtido! Si en La sangre de los crucificados os comentaba que no parecía la primera obra por su calidad, Sombras de agua no deja lugar a dudas de que Félix G. Modroño ha evolucionado y mucho en esto de "tejer y bordar historias". Tanto su prosa como la complejidad del misterio revelan que nuestra aguja no ha perdido el tiempo y ha sabido ir ganándose un hueco en esto que llamamos escribir.

Ya sólo me queda añadir que Zúñiga y Pelayo (su asistente) se mostrarán más ¿humanos?, cálidos tal vez sea la palabra adecuada, cercanos quizás, en definitiva, se nos presentarán con nuevas debilidades y pasiones, lo cual agradezco pues tal vez en la primera novela pequen un poco de fríos. Y que a estas alturas ya os habréis dado cuenta de que este título me ha gustado mucho, de que si ya recomendaba la primera entrega a los amantes del thriller histórico esta no sólo no se queda atrás sino que para mi gusto la supera.


24 noviembre 2016

#98 LA SANGRE DE LOS CRUCIFICADOS de Félix G. Modroño

LA SANGRE DE LOS CRUCIFICADOS
Félix G. Modroño
Editorial Algaida
352 páginas
#1 Saga Fernándo de Zúñiga 
Zamora, 1682. Don Fernando de Zúñiga, doctor en medicina por la Universidad de Salamanca, acude a la llamada del obispo. Monseñor Balmaseda le encarga averiguar la procedencia de la talla de un Cristo crucificado, hallada en extrañas circunstancias y que parece estar relacionado con la trágica muerte de un herrador. El doctor Zúñiga pronto averigua que aquel suceso oculta una trama de terribles asesinatos, cuya investigación le llevará en un periplo por la Salamanca universitaria, la Corte madrileña y una Sevilla antes opulenta y ahora tan agonizante como los crucificados que procesionan por sus calles.
La sangre de los crucificados es un thriller histórico magníficamente ambientado en la España de finales del siglo XVII, cuyos protagonistas se mezclan con reyes, religiosos o artistas. Una novela que convierte el esplendor artístico del Barroco y las intrigas políticas en torno al último rey de los Austrias en una trepidante aventura.

La ciudad de los ojos grises lleva observándome desde mi Kindle con idénticos luceros desde hace... me atrevería a decir sin miedo a equivocarme, años. Y es que los libros electrónicos tienen para mí un problema: que al no estar viéndoles el lomo constantemente, acaban en el cajón del olvido.

El caso es que deseaba estrenarme con este autor desde hacía mucho tiempo, y que acabara siendo con este título en vez de con el anterior que os cito se debe única y exclusivamente a que este se cruzó en mi camino en papel y a un precio de escándalo. ¿Cómo resistirse a una prenda que promete y con un precio atractivo?, ¿cómo no darle prioridad si una y otra vez se pasea delante de mis narices en la estantería? Total, que le ganó la partida a La ciudad de los ojos grises (que acabará arrompándome mas pronto que tarde, lo promento; mejor dicho, me lo prometo).

Y así fue como conocí a Fernándo de Zúñiga, y así fue como le di la mano a un elenco de personajes más que interesantes y es que, uno de los atractivos de esta novela son ellos: sus personajes. Algunos ficticios y otros tantos reales, históricos, reconocibles, y por si no lo fueran el propio Félix nos deja al final una relación de ellos con su correspondiente apunte. Lo cierto es que todos son cercanos, palpables, como si hubieran cobrado vida desde nuestros libros de Historia de EGB.

Sí, sin duda alguna, los personajes son uno de los atractivos de este libro, pero hay más: la ambientación. Un thriller histórico que transcurre en la españa del Siglo XVII. Un detective con título de vizconde, el arte en el centro de la trama, curiosidades sobre la dinastia de los Austrias y la Inquisición sobrevolándolo todo. Sinceramente, he disfrutado de este primer caso de Zúñiga más que por el misterio en sí, por todo lo que le rodea.

Y para crear estos personajes y situarlos en semejante escena, nos encontramos con un Félix excelentemente documentado y que demuestra que, a pesar de regalarnos su ópera prima, sus puntadas están a la altura de una aguja ya más adentrada en estos menesteres. En La sangre de los crucificados sabe conducirnos ágilmente por los intrincados de la historia de España y empujarnos a recorrer sus puntos para conocer el desenlace del nudo que contiene.

Así que sí, si sois seguidores del género histórico y más concretamente del thriller dentro del mismo, os recomiendo esta prenda y las que le siguen (aunque ese es otro tema del que hablaremos en futuras entradas jeje). Os encontraréis con un título que se lee con gusto y deja buen sabor de boca.

23 noviembre 2016

Lectura conjunta de El Carcelero de Almas

¡Hola tejedores!

Me asomo a este costurero para presentaros la nueva lectura conjunta en la participo, organizada por el Club de Lectura Las Lunas del Reino al que recientemente me he incorporado. Hacía tiempo que tenía ganas de formar parte de uno y después de descubrir el blog La Reina Lectora, su iniciativa y su funcionamiento, me he animado a incorporarme a su corte.

Mi estreno en el club viene de la mano de este título:

Detalles del libro


Si os resulta atractivo os diré que no es requisito indispensable formar parte de Las Lunas del Reino para porder participar de esta lectura conjunta. A continuación os dejo alguno de los requitos más importantes para incorporarse a la actividad:

1. Seguir el Blog La Reina Lectora (aquí) y su Twitter (aquí).

2. Llevarte el banner de la lectura enlazado al post en el que La Reina Lectora detalla la actividad (si tienes blog).

3. Anunciar esta lectura conjunta, entre hoy y el 28 de noviembre, en tu blog (puede ser en un post compartido).
4. Compartir el post en el que La Reina Lectora detalla la actividad en alguna de tus redes sociales con el hashtag #LCAlmas.

5. Mandar un mensaje a evafrairo@gmail.com notificando que participas (esto no es necesario si ya formas parte del club de lectura).

¡Importante! El ejemplar será cedido, en formato digital, por la autora. Así pues, os pido encarecidamente que todas las personas que participen y reciban el ejemplar, cumplan con la lectura hasta el final. Entre los participantes se sortearán 2 packs compuestos por un libro en papel + caja de regalos.





Te incluirán en un grupo de Whatsapp puntual para la lectura y se propondrán actividades divertidas mientras se comenta el libro. Tu compromiso sólo implica leer el libro y dejar una valoración sincera en Amazon/Goodreads o una reseña en tu blog (o ambas cosas). Se dará por finalizada tu participación cuando esto se haya realizado. Y, al finalizar, se organizará una conversación conjunta con la autora en la cual puedes participar si te interesa.



Hashtag de la lectura:


#LCAlmas

#LCReinaLectora

#ClubLunero



Aclaraciones. No es necesario tener un blog/ Se comenzará a leer a partir del día 28 de noviembre y se finalizará en virtud al ritmo de lectura de los participantes /Recibiréis un mensaje de confirmación una vez que los requisitos estén realizados.




¿Qué os parece? ¿Interesante? Os dejo el enlace del post de La Reina Lectora AQUÍ, donde disponéis de toooooda la información y podréis resolver dudas directamente con su administradora.

Pero... si aún no estando interesados en la lectura conjunta os resulta atractivo el título, os comunico que podéis adquirirlo a un precio estupendo con ocasión del BLACK FRIDAY. 




13 noviembre 2016

#97 LA MAGIA DE LOS COLORES de Ricardo Alcántara y Sebastià Serra

LA MAGIA DE LOS COLORES
Texto: Ricardo Alcántara
Ilustraciones: Sebastià Serra
Carambuco Ediciones
24 páginas
Mariana está a punto de descubrir la magia de los colores gracias a la ropa que escoje cada día al vestirse. El rosa la convierte en hada, el verde en un auténtico duende, el negro en valiente pirata,... Viaja con ella en el mundo imaginario a través de la magia, de color en color, con mil aventuras y cosas por descubrir.
En el DVD encontrarás la interpretación del cuento en LSE y las voces en off, las ilustraciones animadas y además, aprenderás el vocabulario del cuento. La peculiaridad de los Carambuco Cuentos es que abrazan niños y niñas tanto oyentes como sordos.
Cuento número 8 de la colección Carambuco Cuentos, dirigidos a niños y niñas a partir de los 3 años.

Los que os hayáis dado una vuelta por el cajón El porqué de este costurero, ya sabréis que entre otras cosas adoro la comunicación y defiendo acérrimamente la eliminación de barreras en ese ámbito (y en otros también, por supuesto, pero es ese el que ahora nos atañe). Logopeda de profesión y amante de las letras por afición, era inevitable que sucumbiera a esta historia.



Una historia sobre posibilidades, sobre lo maravilloso de ver la vida en multicolor y comprender que en muchas ocasiones nada es excluyente. Una historia que, además, potencia la importancia y el valor que tiene la fantasía en la infancia y, no nos engañemos, también en la edad adulta (que es cuando más se aletarga). Una historia que no viene sola, sino que unas ilustraciones maravillosas dan vida a Mariana y su imaginación.


Pero lo mejor de esta prenda es que tiene en cuenta la diversidad, que llega a TODOS gracias a su DVD y la plasmación gráfica de los signos de la LSE: sordos, ciegos (con las voces en off de su DVD) y, por supuesto, peques carentes de esas características.

Qué queréis que os diga, la literatura infantil está carente de este tipo de iniciativas y en la página web de la editorial, a pesar de que este título está out of stock, encontraréis otros cuentos que también le tienden la mano a la lengua de signos y, por ende, a nuestros peques más olvidados (al menos en mi opinión). Ya sólo por esto, me declaro fan absoluta de Carambuco.

Con la colaboración de la Fundación CNSE, de FESOCA (Federación de Personas Sordas de Cataluña) y APSO (Atención a Personas Sordas y Sordociegas), se han publicado más títulos a los que os animo a echar el guante si os topais con alguno. Os animo si sois sordos pero también si sois oyentes, abrid vuestras mentes a otras formas de comunicarse, de acceder a la literatura... enriqueceos con las inmensas posibilidades que ofrece el lenguaje en su significado más amplio.

Os dejo otro de los títulos narrado por un intérprete para que, especialmente aquellos que la desconocéis, os impregneis un poquito de la magia de la lengua de signos, lengua que, como tal vez ya hayáis adivinado, adoro.




Iniciativa de Laky

06 noviembre 2016

#96 EL NOVIEMBRE DE KATE de Mónica Gutiérrez

EL NOVIEMBRE DE KATE
Mónica Gutiérrez
Editorial Roca
320 páginas
En vísperas de una tormenta de nieve, un viernes tras la barra de galeón pirata de un bar escondido, un barman recién llegado del Loira espera la llegada de Kate, la chica del extraordinario cabello flotante y las larguísimas bufandas.
Kate vive en un edificio antiguo como su propia tristeza y hace tanto tiempo que se ha dejado llevar por la rutina que ya no recuerda el sentido de los pequeños detalles, la aventura escondida en las sorprendentes pistas cotidianas. Un extraño jardín y una emisora de radio colgada del cielo en una buhardilla de madera constituyen su refugio para ese otoño. Y, sin embargo, aunque en la pequeña ciudad de Coleridge todos ignoren las advertencias de un excéntrico meteorólogo, el tiempo está a punto de cambiar el noviembre de Kate de la mano de un hombre bueno con planes de venganza, un sábado de tortitas y la risa de los argonautas.


Desde que Mónica me llevó a El Bosc de Les Fades y pasé unos días en su Hotel en ninguna parte (reseña aquí), supe que estaría dispuesta a dejarme llevar a donde ella me propusiera las veces que hiciera falta. Así que era inevitable seguir la ruta a Coleridge, como también ha sido inevitable enamorarme de la casa de las tres chimeneas.

Fuente
Kate no está en el mejor momento de su vida. La soledad, un trabajo con el que se siente insatisfecha y un insomnio que la tiene cada vez más consumida, provocan que más que vivir deje pasar los días. 
Una tormenta de proporciones desconocidas hasta ese momento sacudirá Coleridge, pero sobre todo pondrá patas arriba a Kate, y es que... en el fondo, todos necesitamos en algún momento de nuestras vidas que nos sacuda la tormenta.

Como también sacudirá a Don, nuestro coprotagonista en esta historia. Don lidia sus propias batallas desde hace años y necesitará descargarse igual que los negros nubarrones que les acompañarán esos días.

Una novela a dos voces, la de Kate y la de Don, protagonistas y narradores que se encargan de tejernos su propia historia. Una historia sencilla, tierna, bonita, romántica... con personajes entrañables y una ambientación ficticia que, como ya viene siendo habitual en Mónica, derrocha magia. Y es que estamos ante una prenda que te hace sentir bien, cómoda, a gusto con todos sus puntos... estamos  ante una novela feelgood, un género cuya única pretensión es esa cuyo nombre contiene y que, en mi opinión, El noviembre de Kate cumple con creces.

Mónica tiene su propio estilo,  sus prendas comparten colorido y están tejidas con maestria (estamos ante una aguja que cuando borda, sabe lo que hace y lo hace bonito). De ella me queda por leer Cuéntame una noctalia, su ópera prima, y sé que sucumbiré a su canto de sirena porque las páginas de sus novelas vuelan entre mis manos a pesar de que son historias en las que aparentemente sucede poca cosa. Pero es que más importante que la propia acción en sí son sus actores y el lugar en el que transcurre. Qué quereis que os diga, me declaro fan de esta autora, que con sencillez y cercanía sabe tocar mi pequeño corazón lector.



«No recuerdo con exactitud cuándo se convirtió casi en costumbre el sacar de paseo a mi desesperanza. Asida fuertemente de mi mano, la tristeza me lastraba a cada paso y me susurraba un compás incierto al caminar. Éramos buenas compañeras porque todos los demás se habían marchado y ahora ya solo quedábamos ella y yo.» Kate

«—No está en nuestras manos retener a las personas que amamos. Es..., eh..., imposible —me dijo con una sonrisa llena de cariño—. Pero sí que podemos elegir arriesgarnos a quererlas. Aunque se vayan.» El padre de Don

«Supongo que fue entonces cuando comprendí que resultaba mucho más sencillo sentirse feliz que seguir haciendo esfuerzos barrocos para no sucumbir al desconsuelo y la tragedia en cada detalle del universo» Kate

31 octubre 2016

FELIZ HALLOWEEN

Fuente
Hoy es el día del truco o trato, de los muertos vivientes, dráculas, brujas y demás espíritus o miembros del gremio. Es una fiesta de origen pagano que celebra el final del verano y el comienzo del año nuevo celta, en torno a la que gira también la creencia de que los muertos caminan entre los vivos. En España simplemente es la víspera del día de Todos Los Santos, pero también una tradición extranjera que cada vez es más nuestra (llamadlo... ¿globalización?, ¿interculturalidad?, ¿influencias?, cómo queráis).

Así que... imposible dejar pasar este día sin aludirlo de algún modo. Este año quiero tenderle la mano a una aguja que sin duda ha sabido tejer prendas de lo más idóneas para arroparnos en una noche como esta: Edgar Allan Poe, maestro del relato corto, renovador de la novela gótica y especialmente recordado por sus cuentos de terror. 

Hoy, como siempre, elijo trato, y os hago entrega de una chuchería muy especial, un dulce caramelo que paladear en nuestra mentes: un relato corto de Poe.


Reconozco que no es precisamente terrorífico, que sería lo más acertado para celebrar este día, pero me ayuda a regalaros un mensaje también propicio en estas horas en las que muchos y muchas recuerdan a quienes ya no están: 

Fuente
 

No dejes pasar la vida obviando
 lo verdaderamente importante.
No atesores, simplemente vive
 y disfruta lo que hoy tienes
 al alcance de la mano, 
a la distancia de un abrazo,
a la vuelta de un vistazo,
porque tal vez mañana se vuelva inalcanzable.

EL RETRATO OVAL

(cuento)

Edgar Allan Poe (Estados Unidos, 1808-1849)

El castillo al cual mi criado se había atrevido a entrar por la fuerza entes de permitir que, gravemente herido como estaba, pasara yo la noche al aire libre, era una de esas construcciones en las que se mezclan la lobreguez y la grandeza, y que durante largo tiempo se han alzado cejijuntas en los Apeninos, tan ciertas en la realidad como en la imaginación de mistress Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo había sido recién abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en uno de los aposentos más pequeños y menos suntuosos. Hallábase en una apartada torre del edificio; sus decoraciones eran ricas, pero ajadas y viejas. Colgaban tapices de las paredes, que engalanaban cantidad y variedad de trofeos heráldicos, así como un número insólitamente grande de vivaces pinturas modernas en marcos con arabescos de oro. Aquellas pinturas, no solamente emplazadas a lo largo de las paredes sino en diversos nichos que la extraña arquitectura del castillo exigía, despertaron profundamente mi interés, quizá a causa de mi incipiente delirio; ordené, por tanto, a Pedro que cerrara las pesadas persianas del aposento -pues era ya de noche-, que encendiera las bujías de un alto candelabro situado a la cabecera de mi lecho y descorriera de par en par las orladas cortinas de terciopelo negro que envolvían la cama. Al hacerlo así deseaba entregarme, si no al sueño, por lo menos a la alternada contemplación de las pinturas y al examen de un pequeño volumen que habíamos encontrado sobre la almohada y que contenía la descripción y la crítica de aquéllas.
Mucho, mucho leí… e intensa, intensamente miré. Rápidas y brillantes volaron las horas, hasta llegar la profunda media noche. La posición del candelabro me molestaba, pero, para no incomodar a mi amodorrado sirviente, alargué con dificultad la mano y lo coloqué de manera que su luz cayera directamente sobre el libro.
El cambio, empero, produjo un efecto por completo inesperado. Los rayos de las numerosas bujías (pues eran muchas) cayeron en un nicho del aposento que una de las columnas del lecho había mantenido hasta ese momento en la más profunda sombra. Pude ver así, vívidamente, una pintura que me había pasado inadvertida. Era el retrato de una joven que empezaba ya a ser mujer. Miré presurosamente su retrato, y cerré los ojos. Al principio no alcancé a comprender por qué lo había hecho. Pero mientras mis párpados continuaban cerrados, cruzó por mi mente la razón de mi conducta. Era un movimiento impulsivo a fin de ganar tiempo para pensar, para asegurarme de que mi visión no me había engañado, para calmar y someter mi fantasía antes de otra contemplación más serena y más segura. Instantes después volví a mirar fijamente la pintura.
Ya no podía ni quería dudar de qué estaba viendo bien, puesto que el primer destello de las bujías sobre aquella tela había disipado la soñolienta modorra que pesaba sobre mis sentidos, devolviéndome al punto a la vigilia.
Como ya he dicho, el retrato representaba una mujer joven. Sólo abarcaba la cabeza y los hombros, pintados de la manera que técnicamente se denomina vignette, y que se parecía mucho al estilo de las cabezas de Sully. Los brazos, el seno y hasta los extremos del radiante cabello se mezclaban imperceptiblemente en la vaga pero profunda sombra que formaba el fondo del retrato. El marco era oval, ricamente dorado y afiligranado en estilo morisco. Como objeto de arte, nada podía ser tan admirable como aquella pintura. Pero lo que me había emocionado de manera tan súbita y vehemente no era la ejecución de la obra, ni la inmortal belleza del retrato. Menos aún cabía pensar que mi fantasía, arrancada de su semisueño, hubiera confundido aquella cabeza con la de una persona viviente. Inmediatamente vi que las peculiaridades del diseño, de la vignette y del marco tenían que haber repelido semejante idea, impidiendo incluso que persistiera un solo instante. Pensando intensamente en todo eso, quedeme tal vez una hora, a medias sentado, a medias reclinado, con los ojos fijos en el retrato. Por fin, satisfecho del verdadero secreto de su efecto, me dejé caer hacia atrás en el lecho. Había descubierto que el hechizo del cuadro residía en una absoluta posibilidad de vida en su expresión que, sobresaltándome al comienzo, terminó por confundirme, someterme y aterrarme. Con profundo y reverendo respeto, volví a colocar el candelabro en su posición anterior. Alejada así de mi vista la causa de mi honda agitación, busqué vivamente el volumen que se ocupaba de las pinturas y su historia. Abriéndolo en el número que designaba al retrato oval, leí en él las vagas y extrañas palabras que siguen.
“Era una virgen de singular hermosura, y tan encantadora como alegre. Aciaga la hora en que vio y amó y desposó al pintor. Él, apasionado, estudioso, austero, tenía ya una prometida con el Arte; ella, una virgen de sin igual hermosura y tan encantadora como alegre, toda luz y sonrisas, y traviesa como un cervatillo; amándolo y mimándolo, y odiando tan sólo al Arte, que era su rival; temiendo tan sólo la paleta, los pinceles y los restantes enojosos instrumentos que la privaban de la contemplación de su amante. Así, para la dama, cosa terrible fue oírle hablar al pintor de su deseo de retratarla. Pero era humilde y obediente, y durante muchas semanas posó dócilmente en el oscuro y elevado aposento de la torre, donde sólo desde lo alto caía la luz sobre la pálida tela. Mas él, el pintor, gloriábase de su trabajo que avanzaba hora a hora y día a día. Y era un hombre apasionado, violento y taciturno, que se perdía en sus ensueños; tanto, que no quería ver cómo esa luz que entraba, lívida, en la torre solitaria, marchitaba la salud y la vivacidad de su esposa, que se consumía a la vista de todos salvo de la suya. Mas ella seguía sonriendo sin exhalar queja alguna, pues veía que el pintor, cuya nombradía era alta, trabajaba con un placer fervoroso y ardiente, bregando noche y día para pintar a aquélla que tanto le amaba y que, sin embargo, seguía cada vez más desanimada y débil. Y, en verdad, algunos que contemplaban el retrato hablaban en voz baja de su parecido como de una asombrosa maravilla, y una prueba tanto de la excelencia del artista como de su profundo amor por aquélla a quien representaba de manera tan insuperable. Pero, a la larga, a medida que el trabajo se acercaba a su conclusión, nadie fue admitido ya en la torre, pues el pintor habíase exaltado en el ardor de su trabajo y apenas si apartaba los ojos de la tela, ni siquiera para mirar el rostro de su esposa. Y no quería ver que los tintes que esparcía en la tela eran extraídos de las mejillas de aquella mujer sentada a su lado. Y cuando pasaron muchas semanas y poco quedaba por hacer, salvo una pincelada en la boca y un matiz en los ojos, el espíritu de la dama osciló, vacilante como la llama en el tubo de la lámpara. Y entonces la pincelada fue puesta y aplicado el matiz, y durante un momento el pintor quedó en trance frente a la obra cumplida. Pero, cuando estaba mirándola, púsose pálido y tembló mientras gritaba: “Ciertamente ésta es la Vida misma”. Y volviose de improviso para mirar a su amada. ¡Estaba muerta!”.

“The Oval Portrait”, 1842.
Título originario, “The Life in The Death”
Cuentos, I, trad. Julio Cortázar, Madrid, Alianza, 1989, págs. 127-130.
Fuente del cuento: Blog Narrativa Breve


 ¡Feliz Halloween!
Que algún cuento terrorífico os abra la mente esta noche :)

19 octubre 2016

#95 UN FINAL FELIZ (EL LADO BUENO DE LAS COSAS) de Matthew Quick

EL LADO BUENO DE LAS COSAS
Matthew Quick
Editorial Debolsillo
280 páginas
Os presentamos a Pat Peoples, sufre de amnesia y ha desarrollado una teoría muy peculiar según la cual su vida es una película producida por Dios. Y la misión que le ha dado Dios es ponerse en forma y convertirse en un buen tipo para recuperar a su ex esposa. Bueno, Pat es un poco disfuncional y, por esta razón, ha pasado algunos años en un centro de salud mental.
Ahora ha regresado al hogar familiar y allí, con la ayuda de su madre (una sufrida mujer que acaba por declararse en huelga de cocina y limpieza), su padre (un hombre gruñón que no tiene otra manera de relacionarse con su hijo que viendo deportes por la tele) y su hermano (un calculador nuevo rico que termina por mostrar su lado sensible) emprende su particular plan de rehabilitación y reconquista.
Pero los caminos del señor son inescrutables, y el final feliz de Pat Peoples está muy lejos de ser como él había imaginado.

«Una historia entrañable y divertida que nos llegará al corazón.»
Publishers Weekly


Ver el vaso medio lleno, creer que después de la tormenta siempre llega la calma o, lo que es lo mismo, tener la certeza de que siempre hay mil soles en el reverso de las nubes. Hacer tuyo el lema de que lo que no te mata te hace más fuerte, perseguir los sueños aún sabiendo que a veces sueños son. Sonreír cada mañana, valorar lo aparentemente insignificante... en definitiva, ver el lado bueno de las cosas.