22 febrero 2012

LO QUE QUIERO AHORA - Ángeles Caso

Un artículo de mi compatriota cargado de verdades. No podía dejarlo pasar sin encontrarle un sitio entre los puntos de mi labor. Disfrutadlo y aprended de él como he hecho yo.

LO QUE QUIERO AHORA

   Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
   Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran areposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
   Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
   Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
   También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.
ÁNGELES CASO


21 febrero 2012

#7. EL CASO DEL HADA FALSAMENTE AHOGADA - Antonio J.Cuevas

Yo no soy de esos lectores que devoran libros basados en seres fantásticos... mundos mágicos... No he leído nada de Tolkien, ni de otros muchos autores que con menos fama, pero seguramente igual maestría, han creado escenarios irrepetibles. Pero he de reconocer que el título de este libro despertó mi curiosidad y sus 206 páginas me empujaron a enredarme en su lectura. Así que, me animé a probar, y puedo decir que no me arrepiento en absoluto. 
El caso del hada falsamente ahogada está lleno de imaginación y de personajes que, una vez que toman cuerpo en tu mente y les acompañas en sus aventuras y desventuras, te dejan con ganas de seguir siendo su sombra en futuras entregas. 

Un hada es encontrada muerta en el río y, aunque todo apunta a un accidente o tal vez un suicidio, no todos están de acuerdo con dichas conjeturas. ¿Qué habrá ocurrido realmente? ¿Se equivocan quienes piensan que hay alguien detrás de todo? o ¿están en lo cierto y deberían seguir investigando aún a riesgo de perder la vida? No te quedes con la duda. Su lectura es rápida y sencilla, y la historia dura lo justo y necesario para disfrutarla sin caer en el aburrimiento. Cada capítulo supone un nuevo paso en la investigación de Growyn (el elfo detective protagonista de la novela) que te anima a leer el siguiente y desear alcanzar la resolución de la trama. Un libro que podría catalogarse como literatura juvenil pero que en mi humilde opinión no entiende de edades.








"Growyn comprendió lo que la Reina de las Hadas quería dar a entender al situar a su derecha al señor de la oscuridad: la paz iba a seguir, había que dejar sitio a la noche junto a la luz"

El caso del hada falsamente ahogada
Antonio J. Cuevas

Podrás saber más, e incluso leer las primeras páginas aquí.


BOOK TRAILER

19 febrero 2012

CARTA A UN JOVEN ESCRITOR (II) Arturo Pérez Reverte


Lee, lee, lee... Y atrévete con todo, no deseches los clásicos. Reconozcamos que cuesta abordarlos, pero ¿no resulta fascinante pensar que se trata de un valioso testimonio de una época que nos es tan lejana? La lengua escrita nos regala conocimiento, conocimiento de un tiempo del que ya no quedan testigos más que esas páginas impresas. Esa es la magia que envuelve a un clásico. 

Carta a un joven escritor ( II )


CARTA A UN JOVEN ESCRITOR ( I ) - Arturo Pérez Reverte

Lo confieso, soy una ferviente seguidora de Pérez Reverte. Su pluma, tan afilada como su lengua, nunca me deja indiferente y ¿acaso no ese el fin último de todo escritor?

Yo, la eterna aprendiz en esto de tejer ideas y coser palabras, no puedo más que devorar cuánto me puedan enseñar los maestros: 

CARTA A UN JOVEN ESCRITOR ( I )



07 febrero 2012

REBECA DAUTREMER

Desde que descubrí a Benjamin Lacombe no he podido dejar de indagar en la ilustración, y he descubierto lo que ya sospechaba: es un mundo lleeeeeeno de talentos.

Hoy os presento a REBECA DAUTREMER. Espero que disfrutéis de sus obra, merece la pena conocerla.


He hecho una selección de algunas mis ilustraciones favoritas, espero que la disfrutéis y os anime a seguir a esta nueva artista:
































06 febrero 2012

LA ESPERA

Sentada, nerviosa, paso las hojas de una revista sin apenas detenerme en las fotografías y mucho menos en sus titulares. El olor a desinfectante penetra en mí sin poder hacer nada por evitarlo. “Espacio libre de humos”, “por favor guarden silencio”, dos chicas cuchicheando y sonriendo: recorro la estancia con la mirada buscando cualquier distracción que enmudezca las voces de mi cabeza. Nada.
No había habido más síntomas que el evidente, pero supe que él solo era suficiente para ir al médico a hacerme la prueba. “Algo” parecía estar creciendo dentro de mí y era necesario salir de dudas. Así que… aquí estoy, esperando los resultados. Aquí estoy… muerta de miedo. No me siento preparada para esto, aunque supongo que… ¿quién lo está? Temo no saber afrontarlo, no saber manejarlo, no saber… simplemente no saber. Sé que tendré el apoyo incondicional de mi madre, la verdad, desconozco cómo podría vivir sin ella; pero YO no puedo fallar, de MÍ dependerá todo, lo sé, no puedo engañarme.
Vuelvo revisar la sala: un corcho lleno de fotografías de bebés, una mujer con las gafas apoyadas en la punta de su nariz revisando su teléfono móvil por puro pasatiempo… ¡Bendito pasatiempo que yo no hallo! Cojo otra revista del montón y antes de poder echarle un ojo:

     ─Por favor, ¿Elena Martínez Alonso? dice la enfermera después de abrir la puerta mientras da un repaso general, en busca de una respuesta, a todas las mujeres que compartimos espera.

      ─Sí, soy yo titubeo mientras me levanto e intento colocar la revista sin que se me caiga el bolso y el abrigo, que hasta hace unos segundos reposaban en mi regazo.

La enfermera espera pacientemente, y una vez que me recompongo me acompaña hasta el despacho donde el médico me está esperando.
Me siento. Mi corazón late con fuerza mientras me repito una y otra vez: «por favor, por favor, por favor». El Dr. Suárez Vidal levanta la vista de sus papeles, me sonríe cariñosamente y comienza a decir:

      ─Elena, ya tenemos los resultados hace una pausa. Siento que me voy a marear. Coge aire y añade Es benigno, Elena, es benigno.

      No puedo contener las lágrimas, resbalan por mis mejillas y… me liberan. 

Safe Creative #1301220072259

04 febrero 2012

#6. CRIADAS Y SEÑORAS - kathryn Stockett







Después de acabar Criadas y Señoras, miles de sentimientos y reflexiones colapsan mi cabeza: la segregación y el amor incondicional cuando aún no se ha perdido la inocencia... el miedo y la valentía... la falsedad y la amistad inquebrantable... la baja autoestima y la soberbia... la sinceridad y las hipocresía... las apariencias... los prejuicios... el maltrato... la injusticia...la lucha y el abandono, la resignación y... LA ESPERANZA.
Todo, absolutamente todo, contenido en una historia que aborda lo que otros muchos ya han tocado antes pero... de un modo diferente, bajo otra perspectiva que tal vez sea un poco más dulce pero igualmente dura. Muy dura.
Aibileen y Minny, cada una a su manera, lograrán conquistarte. Reirás y sufrirás con ellas. Y, sobre todo, compartirás su esperanza por cambiar las cosas. 






Una novela cuyo punto de partida es el momento en que alguien bueno dejó de mostrarse indiferente frente a los actos de la mala gente. Ese alguien,  con aspiraciones y prioridades impropias del lugar y de la época, también acabará "tocándote".







"Sí, sé muy bien lo que piensa la gente. Se creen que ***** no sabe defenderse. No saben lo patética que me vuelvo cuando ***** me pega. Me da miedo devolverle los golpes. Me da miedo que me abandone si le planto cara. Sé que no tiene sentido y me cabreo conmigo misma por ser tan débil. ¿Cómo puedo querer a un hombre que me muele a palos? ¿Por qué amo a un maldito borracho? Una vez le pregunté: «¿Por qué? ¿Por qué me pegas?». Se agachó, y con su cara frente a la mía, me dijo: «Si no te pegara, quién sabe de lo que serías capaz»"

Kathryn Stockett

NOTA: Los asteriscos ocultan los nombres de los personajes para no revelar más datos de la historia.

01 febrero 2012

HABITACIÓN 201

Si se hubiera atrevido a ponerle la mano encima todo estaría resultando más sencillo, o no. Elena cerró la puerta de la habitación del hotel con lágrimas en los ojos y el amor propio herido. ¿Cómo podía haber llegado a esta situación? ¿Estaría haciendo lo correcto o había llevado al extremo esas “tonterías suyas”? No, estaba haciendo lo que debía, y se lo repetía una y otra vez. Una letanía que la ayudaba a no dar marcha atrás.
            Nunca había sido una ejecutiva de postín, ni había rozado altos cargos en grandes empresas; pero se había labrado una modesta carrera profesional que abandonó por él, sin titubeos ni temores. Por un amor que llevaba años sometido a la distancia, subyugado a billetes de avión y envenenado de despedidas. Pero, ¿qué había ocurrido?
            Trascurridos los primeros meses de felicidad comenzó a no reconocer al que yacía a su lado. Su incredulidad era tal que miles de veces se cuestionó a sí misma: ¿qué estaba haciendo mal? Pero esa pregunta se vistió de afirmación demasiado rápido, y como el agua golpea en las rocas la golpeó en el alma una y mil veces hasta erosionar su amor propio sin piedad.  Cuando tocó fondo, un instinto imprevisto e inexplicable fuera de la supervivencia, la empujó a hacer la maleta y abandonar la cueva de sus desdichas en busca de la luz perdida. Necesitaba abandonar la ciudad cuanto antes, ya que a medida que las horas pasaban su determinación disminuía. La imposibilidad de hacerlo de forma inmediata la empujó a refugiarse en un hotel hasta el momento de su partida. Desesperada de esperar, mantuvo una lucha cuerpo a cuerpo entre su cabeza y su corazón. Le quería, a pesar de todo y sobre todo, y ese amor se había convertido en una droga de la que creía no poder prescindir pero que acabaría matándola sin quitarle la vida.


Entregó las llaves en recepción y liquidó la cuenta. Estuvo tentada a encender su teléfono móvil, desconectado desde el día anterior, pero no lo hizo. La decisión estaba tomada y había elegido volver a empezar sin él pero con ella, con la Elena que había perdido y debía reencontrar.
            Avanzó hacia la puerta dejando atrás la primera noche de su vida.

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